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Nunca es tarde


Cuando llegamos por primera vez a la consulta de Rocío Vergara, nuestro hijo tenía 8 años y además de mostrar muy poca atención y un comportamiento muy nervioso, no hablaba. Durante los años previos habíamos vivido en Inglaterra y estando allí él no había recibido ninguna ayuda terapeútica porque los médicos no consiguieron ponerse de acuerdo en cuanto a su diagnóstico y de hecho, hoy en día en España, su diagnóstico es de ‘Trastorno sin especificar’.

Pero según iba creciendo, era cada vez más evidente que nuestro hijo estaba muy perdido, lleno de ira y tremendamente necesitado de ayuda, de modo que en cuanto llegamos a España él pudo comenzar a recibir ayuda logopédica y pedagógica. Sin embargo, para nuestra completa frustración, ninguna terapia le hizo mejorar ni siquiera mínimamente.

Estábamos tan desesperados que en una visita al hospital de Albacete, mi marido y yo le preguntamos a una psicóloga clínica infantil que si ella conocía a algún terapeuta que pudiese hacer la diferencia y ayudar a nuestro hijo. Y ella nos dió el teléfono de Rocío Vergara. Bien podemos decir que aquel día nuestra vida cambió para siempre: Ya en la entrevista inicial nos
llevamos muy buena impresión porque Rocío nos escuchó con una atención absoluta y porque no se dejó llevar por ninguna idea preconcebida, como habían hecho todos los terapeutas anteriores. Lo que ella hizo fue realizarle una exhaustiva valoración a nuestro hijo y proponernos que él comenzase a recibir varias sesiones semanales de TERAPIA PADOVAN. Una vez iniciado el tratamiento, igualmente nos sorprendió la forma de Rocío de volcarse tan por completo, de darlo absolutamente ‘todo’ en cada sesión, incluso de exceder la propia sesión porque en nuestro caso Rocío llegó a hablar repetidamente con psicólogos, osteópatas y neuropediatras con el objetivo de poder conseguir y coordinar que nuestro hijo recibiese la máxima ayuda posible y también nos ayudó para poder conseguir que él recibiese un tratamiento de Neurofeedback.

Pero lo mejor de todo es que hoy en día no sólo tenemos que agradecerle a Rocío su gran esfuerzo y dedicación, sino también los resultados que ha conseguido: Nunca olvidaré que llegamos a su clínica en noviembre de 2017 y que para el mes de febrero de 2018 ella había conseguido que nuestro hijo comenzase a hablar. Para nuestra familia aquello supuso una mejora inaudita porque por fin él pudo comenzar a interactuar y a hacer su voz presente… y aunque todavía nos queda mucho camino por recorrer desde entonces nuestro niño no ha dejado de mejorar cada vez más y más… Actualmente recibe varias sesiones logopédicas y de Integración Sensorial y aunque toda la familia tenemos que viajar bastantes kilómetros desde nuestro pequeño pueblo a la clínica de Rocío, sabemos que el esfuerzo bien merece la pena dada la atención y la calidad tan excepcional del servicio que recibe.

¡¡Muchísimas gracias a Rocío Vergara y a todas sus chicas ‘Padovan’ por hacer posible un auténtico milagro y a todo el equipo que actualmente nos apoya y se vuelca en cada sesión!!


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