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INTEGRACIÓN SENSORIAL AYRES

 

 

Uno de los enfoques terapéuticos más utilizados desde Terapia Ocupacional es el de Integración Sensorial (IS). La Integración Sensorial es un proceso neurológico que integra y organiza las sensaciones de nuestro propio cuerpo haciendo posible el uso de este dentro del ambiente. Permite al niño responder adecuadamente a la información
que recibe a través de nuestros sentidos. Su creadora fue la doctora Jean Ayres, Terapeuta Ocupacional estadounidense, que formuló dicha teoría a partir de sus propias investigaciones y estableció también la evaluación y el tratamiento de las disfunciones de Integración Sensorial. A través de su investigación la Dra. Ayres logró descubrir que estos niños tenían un desorden neuronal que resultaba en una organización ineficiente de la recepción sensorial captada por el sistema nervioso.

Cuando hablamos de Integración Sensorial nos referimos a la posibilidad que tiene un individuo de detectar, registrar, modular y discriminar información sensorial para su
desempeño diario. Nuestros sistemas sensoriales trabajan juntos de forma inconsciente y automatizada, para ayudarnos a encontrarle sentido y darle significado
a objetos y personas. Los estímulos sensoriales son la forma de entrada de la
información del mundo y de nuestro cuerpo. Un mal funcionamiento en ello tiene gran importancia para el desarrollo del niño, pero también en el desempeño funcional, laboral y social de la persona adulta ya que estos problemas no desaparecen en la infancia y continúan haciendo nuestra vida un poquito más dificultosa.
Mediante este enfoque se ayuda al niño a desarrollar sus destrezas, mejorar su aprendizaje y aumentar su autoestima, de acuerdo con sus características y sus necesidades, en un entorno enriquecedor en el que la experiencia sensorial es la clave de la intervención. La evaluación y tratamiento de las disfunciones sensoriales de integración sensorial son realizadas por un Terapeuta Ocupacional especializado en este enfoque, donde las sesiones se llevan a cabo de forma individualizada.

Sabremos que el tratamiento desde el enfoque de Integración Sensorial de Jean Ayres® es efectivo, cuando la persona es capaz de procesar la información sensorial de forma exitosa, su respuesta motora será más coordinada y eficiente, como su respuesta a experiencias sensoriales será más adecuada. Por ejemplo, ahora el niño será capaz de ir a fiestas de cumpleaños, acudir a un espectáculo de fuegos artificiales…sin llorar, taparse los oídos continuamente o querer marchar rápidamente, o podrá disfrutar de juegos colectivos en el patio con el resto de sus compañeros porque ya no se cansará fácilmente en aquellos juegos que impliquen un mayor esfuerzo físico. También se podrán observar progresos en el desarrollo del lenguaje y en la escuela; un aumento de habilidades sociales y personales y/o incrementar la confianza en sí mismo. Cuando el sistema nervioso comienza a funcionar de forma eficiente, el individuo está mejor organizado y más seguro de si mismo porque ahora puede interpretar el mundo que
le rodea adecuadamente.

El Terapeuta Ocupacional puede intervenir desde el enfoque de Integración Sensorial de Jean Ayres® con niños sin ningún tipo de diagnóstico y con un desarrollo normalizado, además de niños con alguno de estos diagnósticos:
– Trastorno del Espectro Autista (TEA)
– Trastornos del aprendizaje
– Trastorno del lenguaje y de la comunicación
– Déficit de atención con o sin hiperactividad
– Síndromes genéticos
– Atención temprana
– Niños/as prematuros/as
– Niños/as adoptados/as
– Trastornos en el desarrollo motor

Las áreas del desarrollo donde el niño puede presentar dificultades son:
– Dificultades en las actividades de autonomía: organización y planificación de los pasos para el vestido/desvestido, manejo de cierres; alimentación, manejo
de cubiertos y uso del vaso para beber; arreglo e higiene personal, como el lavado de dientes, cara y manos; control de esfínteres, rechazo del inodoro…
– Problemas de alimentación: dificultades en la transición de texturas, dificultades en el desarrollo sensoriomotor oral, rechazo o selección de
alimentos…
– Dificultades de aprendizaje, comportamiento y del desarrollo: actividades relacionadas con tareas pre-escolares, escolares y extraescolares, como la escritura y el uso de herramientas académicas (dislexias, discalculias…).
– Dificultades en el procesamiento sensorial.
– Dificultades en destrezas motoras gruesas: descoordinación motora, equilibrio, fuerza…
– Dificultades en destrezas motoras finas: escritura, abotonado/desabotonado de cremalleras, cordones, botones, etc.
– Praxis: destreza para el uso de objetos y/o la capacidad de organizar el cuerpo
para adaptarse a una nueva situación.